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02 de agosto del 2004
INDICADORES PREOCUPANTES SEÑALAN LA NECESIDAD DE DESARROLLAR INICIATIVAS PARA DISMINUIR LOS NACIMIENTOS EN ADOLESCENTES Y LA VIOLENCIA JUVENILSan Juan, Puerto Rico – Los resultados de un estudio de 18 meses sobre el estado de la niñez en Puerto Rico, publicado hoy por el Consejo Nacional de La Raza (NCLR, por sus siglas en inglés) como parte de su proyecto Nuestros niños cuentan – Puerto Rico, subrayan la necesidad de reducir los nacimientos en adolescentes y detener la violencia que afecta a los jóvenes en la Isla. Estos hallazgos se presentan en un nuevo informe, Nuestros niños cuentan – Puerto Rico, Libro de Datos 2004, que ofrece la primera y más integrada perspectiva de la niñez en Puerto Rico hasta el momento y vincula su estado general al futuro bienestar de la Isla. “Podemos compartir buenas y no tan buenas noticias sobre los niños y los jóvenes en Puerto Rico. De hecho, los resultados del informe demuestran que hay señales de que las tendencias principales en el área de la salud se están moviendo en la dirección correcta”, indicó Raul Yzaguirre, Presidente de NCLR. Específicamente, un resumen del estudio demuestra que el porcentaje de bebés con bajo peso al nacer y el índice de mortalidad para niños de uno a 14 años de edad ha empezado a disminuir desde 1999. Particularmente, al compararse con los datos sobre los 50 estados, Puerto Rico presenta un índice de mortalidad en la niñez similar al de Maine, Maryland y Oregon (21 por cada 100,000 niños entre uno y 14 años de edad). “Creemos que los esfuerzos dirigidos a educar al público, a los programas que apoyan a los niños y sus familias, y a la política pública que coloca los asuntos de la niñez como una prioridad en su agenda, asegurarán que continuemos viendo mejoría en esas áreas”, enfatizó Yzaguirre. “Sin embargo, hay dos asuntos específicos sobre los niños y los jóvenes que son preocupantes”, indicó Yzaguirre. Primero, aunque la tendencia, desde 1997, muestra que el número de nacimientos en adolescentes ha disminuido, los datos comparativos indican que Puerto Rico tiene el índice de nacimientos en adolescentes más alto que todos los 50 estados. En el 2000, hubo 49 nacimientos por cada 1,000 niñas adolescentes entre 15 y 17 años de edad en la Isla, seguido por Washington, DC y Mississippi, donde se registraron 48 y 44 nacimientos, respectivamente, por cada 1,000 niñas adolescentes en ese grupo de edad. Culebra tuvo el mayor número de nacimientos en adolescentes (123 por cada 1,000), seguido de Barceloneta, con 103 por cada 1,000; mientras Camuy y Aguada fueron los municipios con el menor número de nacimientos en adolescentes en este grupo de edad, 24 y 26 por cada 1,000, respectivamente. “Todos sabemos que los niños nacidos de madres y padres adolescentes que no están preparados para cuidarlos tienden a enfrentar una gama de problemas sociales, educativos y de salud. Pero también sabemos que los programas comunitarios – como el Proyecto Aurora en Camuy – pueden ayudar a proveer oportunidades, tanto educativas como de otro tipo, a los jóvenes, para ofrecerles orientación sobre sus decisiones y sus familias”, comentó Yzaguirre. Segundo, uno de los resultados más alarmantes del informe se relaciona con la mortalidad en los jóvenes, particularmente, el homicidio entre los adolescentes. Desde 1990 al 2000, Puerto Rico perdió 1,500 jóvenes como resultado del homicidio – y 93% de ellos eran varones. “Estas muertes representan no sólo una pérdida personal y trágica, sino también una pérdida de talento y contribuciones de los jóvenes que se encontraban entrando a los mejores momentos de sus vidas, que deberían estar entrando a la universidad y a la fuerza laboral y preparándose para nuevas oportunidades. Necesitamos esfuerzos colectivos desde los sectores público, privado y sin fines de lucro para revertir esta tendencia y proteger a los niños contra la violencia”, recomendó Yzaguirre. El análisis – que establece la base para una serie de libros de datos sobre los diferentes asuntos que enfrentan los niños y los jóvenes de la Isla – sugiere que hay una oportunidad inmediata de comenzar a tratar algunas de estas preocupaciones. “Una de las mejores maneras en que los legisladores y otros pueden demostrar que los niños son una prioridad es al promover estrategias que apoyan la recolección exacta, confiable y consistente de datos, para seguir el progreso, identificar problemas y hacer inversiones oportunas y útiles para fortalecer las posibilidades de los niños en Puerto Rico”, sugirió Yzaguirre. La disponibilidad de datos de calidad del Departamento de Salud de Puerto Rico facilitó la preparación de este libro y subraya cómo este tipo de información puede ser utilizada en Puerto Rico para atender importantes preocupaciones, tanto sociales como de otro tipo. “Frecuentemente, los temas relacionados con la niñez no reciben la atención que merecen, y este libro demuestra que parte del problema tiene que ver con cuán bien podemos documentar lo que está sucediendo. También tenemos una oportunidad de realzar estos asuntos y de aumentar su visibilidad, mientras los candidatos políticos establecen las prioridades políticas de sus agendas y discuten las inquietudes actuales de política social”, concluyó Yzaguirre. Presione aquí para accesar una copia del reporte. #### Esta investigación fue parcialmente subvencionada por la Fundación Annie E. Casey, por medio de su respaldo al Proyecto Nuestros niños cuentan – Puerto Rico del NCLR, y por la Fundación UPS, por medio de su respaldo a la beca “Scholar in Residence” del NCLR. Les damos las gracias a ambos por su apoyo, pero reconocemos que los hallazgos y las conclusiones presentados en el libro de datos corresponden únicamente a las autoras y al NCLR y no necesariamente reflejan las opiniones de estas fuentes de subvención, de los miembros del Comité Asesor del Proyecto Nuestros niños cuentan – Puerto Rico, o de otros que contribuyeron a la publicación del mismo.
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