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Sabiduría Popular por Janet Murguía

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Sabiduría Popular por Janet Murguía
National Press Club, 16 de abril de 2008

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Sabiduría Popular

por Janet Murguía

National Press Club 16 de abril de 2008

NCLR es la organización nacional más grande de apoyo y defensa de los derechos civiles de los hispanos en los Estados Unidos. Fuimos fundados en 1968 y estamos celebrando nuestro cuadragésimo aniversario este año. Estamos orgullosos de ser una institución estadounidense cuya misión es brindar oportunidades a los 45 millones de hispanos en Estados Unidos. Trabajamos con nuestra red de casi 300 Afiliados a través del país para mejorar las vidas de los hispanos en cinco áreas clave: bienes y recursos/inversiones, derechos civiles, educación, empleo y estado económico y salud.

La publicación Nonprofit Times nos ha nombrado entre los 50 mayores líderes que están haciendo cambios positivos en el mundo de organizaciones sin fines de lucro. También hemos sido reconocidos en un libro publicado recientemente sobre las organizaciones sin fines de lucro con gran impacto titulado Forces for Good. Nuestro trabajo también ha sido elogiado por el Cirujano General de los Estados Unidos y por nuestro ex presidente y presidente de la junta directiva, que ha sido honrado con el prestigioso Premio de Derechos Civiles Hubert H. Humphrey otorgado por el Leadership Conference on Civil Rights.

Yo bien puedo usar este tiempo que el National Press Club me ha conferido para hablar sobre nuestra labor, sobre cómo ayudamos a 23.000 familias hispanas de bajos ingresos a comprar sus primeras viviendas. Podría hablar sobre cómo los estamos ayudando a conservar estas viviendas a pesar de la actual crisis creciente en ejecuciones hipotecarias.

Tal vez podría hablar sobre los recientes esfuerzos de NCLR para crear una red de escuelas “charter” que atienden a más de 25.000 estudiantes o sobre un sistema de clínicas de cuidado de salud que atiende 85.000 familias. Si no, hablaría de nuestro papel en lograr políticas públicas exitosas tales como la expansión del Crédito por Ingreso del Trabajo (en inglés, Earned Income Tax Credit) o la creación del Crédito por Ingreso Reembolsable para Niños (en inglés, Refundable Child Tax Credit) que juntos sacan a más de 2 millones de familias hispanas de la pobreza cada año.

Sin embargo, solo uno de nuestros temas parece llamarle la atención a los medios de comunicación. Solo uno de nuestros temas resuena con nuestros oficiales electos. Solo uno de nuestros temas parece importarle al público en general.

Estoy hablando, claro está, del tema de la inmigración.

Desde que la reforma migratoria comprensiva fue derrotada el año pasado, la sabiduría popular ha convertido a la inmigración en el tema más divisivo de las elecciones del 2008. La inmigración ha sido el tema abrumador en los debates de las primarias presidenciales y el punto focal de muchas elecciones especiales posteriores.

Hoy estoy aquí por mera preocupación. Yo creo que nosotros, como país, estamos llegando a un punto crítico. Lo que comenzó como un debate de política pública la primavera pasada está a punto de convertirse en uno de los temas de derechos civiles más grandes de nuestra generación.

La retórica que demoniza este tema, los grupos que incitan el odio y vigilantes que promueven esta retórica, los políticos y los medios de comunicación que la apoyan, y la pasividad de los que escuchan y deberían pararlo, son una vergüenza para nuestro país. Debería darnos vergüenza a todos.

La semana pasada, un editorial en Investor's Business Daily hizo una declaración absurda: "Hay un movimiento por ahí que nos hace sentir que la parte suroeste de nuestro país está realmente ocupada por México”. El artículo también hizo la afirmación de que NCLR era una parte clave de este supuesto movimiento. La noche anterior, CBS en el programa noticioso de Katie Couric, presentaron una exclusiva llamada "Nacimientos de hijos de inmigrantes legales… gastos por tu cuenta”, y mostraron a un congresista que retó la 14ava enmienda. CBS no presentó el otro punto de vista. No hubo una segunda opinión. Este tipo de noticia maquinada se rebaja al nivel de demagogia que vemos en los canales de cable y la radio. ¿Pero en publicaciones y programas como Investor's Business Daily, CBS? ¿Katie Couric? ¿Habrá alguien o algún medio no quiera explotar este tema?

Como buen país de inmigrantes, hemos luchado con la demonización de otros en nuestro pasado. Las decisiones que hemos tomado no siempre han estado al nivel de los ideales que hacen que éste sea un gran país. No siempre nos hemos dejado llevar por nuestro lado bueno. Cada abuso de derechos civiles que se ha dado en la historia de nuestro país ha sido presidido por la difamación de un grupo en particular que se ha sido culpado por todos los males de esta nación.

Pregúntele a los indígenas que ocuparon este continente; pregúntele a los africanos que fueron traídos a este país en cadenas; pregúntele a los inmigrantes chinos que construyeron nuestros ferrocarriles; pregúntele a los inmigrantes irlandeses que no “eran necesitados”; pregúntele a los japoneses americanos que fueron llevados a campamentos durante la Segunda Guerra Mundial; pregúntele a los inmigrantes alemanes, italianos y judíos que repetidamente sufrieron discriminación al final del siglo pasado por personas se denominaban como “patriotas”.

Luchamos por la inmigración en esa época y estamos luchando por ella ahora. Las voces que estaban al margen del debate político actualmente se han movilizado y están en medio y al centro del debate llevando el curso del mismo.

Su retórica severa ha manchado el debate migratorio con palabras claves que demonizan y deshumanizan no solo a los inmigrantes si no a los latinos para catalogarnos como una “amenaza” al estilo de vida estadounidense. Ellos nos pintan como “un ejército de invasores”. Nos llaman “una peste” y “una multitud masiva”. Dicen que traemos enfermedades y crimen a este país.

Pero peor aún, este grupo cuenta con la ayuda de los medios de comunicación. Un estudio superficial de la programación televisiva demuestra que voceros de grupos que promueven el odio y vigilantes tales como FAIR y los Minutemen han aparecido por lo menos 120 veces en programas de noticias de cable en los últimos tres años. Este número no incluye los periódicos y revistas y tampoco toma en cuenta la televisión local. Rara vez se investigan o se cuestionan sus currículos. Rara vez se presenta el punto de vista opuesto. Y como si eso no fuera suficiente, muchos de los anfitriones televisivos y comentaristas repiten las mismas palabras incitadas por el odio en sus respectivos programas.

Un esfuerzo organizacional de NCLR ha tratado de exponer a estos grupos que promueven el odio y a los extremistas que están en control. Con el lanzamiento de nuestra campaña y la página web "WeCanStoptheHate.org," hemos retado a las cadenas de televisión por cable. Los condenamos por invitar y entrevistar en sus programas a supuestos “expertos” en el tema de inmigración y a representantes de grupos que promueven el odio y se denominan como vigilantes. Es casi como permitir que David Duke aparezca en la televisión como experto sobre la integración de las minorías al sistema escolar o laboral.

Estamos usando esta campaña para educar al público sobre los grupos que promueven el odio, el efecto de las palabras matizadas por odio y sus consecuencias. Pues sabemos que las palabras dichas con odio tienen consecuencias -- promueven y generan más odio.

Vaya a YouTube o Google o cualquier página web de periódicos y canales de televisión y tecleé la palabra “inmigración”. Esto le dará resultados de video y artículos tan gráficos que les volteará el estómago.

No es una sorpresa que los crímenes de odio en contra de los latinos hayan incrementado un 35 por ciento en los últimos cuatro años. Los grupos que incitan odio hacia los latinos han crecido un 48 por ciento desde el año 2000. Dos tercios de latinos entrevistados dicen que el fracaso del proyecto de ley migratoria les ha hecho la vida más difícil y casi la mitad afirma que les ha afectado personalmente.

Pero, nuestros detractores dicen, “No estamos hablando de los inmigrantes. Nosotros QUEREMOS a los inmigrantes. Solo estamos hablando de los inmigrantes ilegales”.

La mayoría de los latinos no somos inmigrantes. Pero, eso no se puede deducir a simple vista. Más del 80 por ciento de los hispanos en este país son ciudadanos estadounidenses o residentes legales. Pero la verdad es que los hispanos entienden que este tema nos afecta a todos.

• Cuando manifestantes en Arizona se ponen una máscara quirúrgica cuando un latino les pasa por al lado porque creen que somos portadores de tuberculosis…es personal.

• Cuando Lou Dobbs propaga estadísticas falsas que relaciona a los inmigrantes con un aumento en lepra…es personal.

• Cuando un compañero de colegio le dice a su sobrino de 10 años que nació en Kansas, “Los mexicanos son estúpidos y pienso que deberías regresar a México”…es personal.

• Cuando amigos y vecinos son detenidos por la policía – a veces por horas - y se les pide los papeles aún cuando sus familias han estado en este país por varias generaciones…es personal.

Uno no tiene que ser inmigrante para escandalizarse del hecho que 13.000 niños estadounidenses han sido separados de un padre por las redadas migratorias. Uno no tiene que ser inmigrante para saber que aquellos que gritan “amnistía” piensan que la deportación masiva es la única solución viable.

¿Cuánto costará deportar a 12 millones de personas?

• ¿Cuántos policías adicionales necesitaremos?

• ¿Cuántos jueces, prisiones y cortes federales necesitaremos?

• ¿Cuántos ciudadanos de color o con acentos serán incluidos en una redada masiva?

• ¿Cuántos vehículos se necesitarán para transportar a estas personas a la frontera?

Uno no necesita ser inmigrante para saber que estas soluciones realmente no son soluciones. Tal vez, algunos de aquellos que más claman por la amnistía realmente no quieren una solución.

Y esto me regresa al tema de la inmigración como un tema divisivo en la campaña electoral de este año. Hace cuatro meses, la sabiduría popular hizo que Rudy Giuliani y Mitt Romney debatieran en televisión sobre quién era el más fuerte con respecto a los inmigrantes indocumentados.

Hace tres meses, la sabiduría popular hizo que 49 demócratas apoyaran un proyecto de ley que deportaría a inmigrantes indocumentados de una vez por miedo a lo que Rahm Emmanuel llamó "el suicidio para una carrera política”.

Hace dos meses, la sabiduría popular dijo que la inmigración sería el tema ganador en las elecciones especiales que se llevaron a cabo en Illinois.

¿Pero que dicen los resultados?

Los resultados indican que la sabiduría popular no pudo estar más lejos de la realidad. Campañas anti-inmigrantes han fallado casi en su totalidad. La inmigración no dará votos a ningún candidato mientras siga siendo un tema divisivo.

• La mayoría de aquellos con campañas anti-inmigrantes perdieron sus elecciones en el 2006 y 2007.

• Todos los candidatos presidenciales que tenían posturas duras sobre la inmigración han sido eliminados.

• Recientemente, el demócrata Bill Foster derrotó a un distrito tradicionalmente republicano en Illinois después de que su oponente, Jim Oberweis, diseminara una campaña muy anti-inmigrante. Su pérdida hizo que John McCain le dijera a su partido que tuviera cuidado: “Acabamos de sufrir la pérdida del puesto de Denny Hastert. El candidato republicano tenía una retórica anti-inmigrante muy fuerte así que espero que muchos de nuestros candidatos republicanos entiendan la viabilidad política de este tema”.

Así que es obvio que cuando se trate de inmigración, la sabiduría popular parece estar equivocada. En otras palabras, no nos llevará a ningún lado.

¿Y por qué será que hace un mes, después de que el Senador McCain asegurara su nominación, que la sabiduría popular haya provocado que un grupo de senadores republicanos presentara una serie de proyectos de ley sobre la inmigración de carácter punitivo en el senado? ¿Por qué será que otro grupo en la cámara de representantes esté peleando para presentar nuevamente el proyecto de ley Shuler-Tancredo que solo contempla la deportación? ¿Por qué es que más de 1,400 iniciativas estatales y locales se han presentado en el último año en comparación con 1,300 en los últimos diez años?

La respuesta es que cada uno de estos hechos ha sido efectuado para explotar el tema de inmigración dentro del marco de las elecciones en el otoño.

Todas estas iniciativas no toman en cuenta una simple dinámica: este tema no solo fallará en estimular el apoyo del público general sino que impulsará el voto latino.

Es fácil entender cómo esto puede suceder. Los “mejores” equipos políticos en la televisión tienen tan pocos latinos en frente a las cámaras que ¿quién puede predecir como reaccionarían los latinos? No lo duden – el voto latino cuenta. Y después de estas elecciones, contará aún más.

• Los latinos fueron los que eligieron a John McCain en la primaria de Florida. Ellos lo ayudaron a darle la delantera entre sus contrincantes republicanos. Él ganó el 54 por ciento del voto latino entre muchos candidatos.

• Los hispanos decidieron que Hillary Clinton ganara en Nueva York y California y le dieron nueva vida a su candidatura en las primarias de Tejas. Ella se ganó aproximadamente dos tercios del voto hispano en ese estado.

• En el 1996, 4.9 millones de hispanos votaron. En el 2008, con un electorado tan vigoroso, ese número podría doblar a 10 millones.

• Y por encima de todo, los hispanos conforman un gran porcentaje del electorado en cuatro estados que el Presidente Bush ganó por un margen de porcentaje de 5 puntos o menos: Nuevo México, Florida, Nevada y Colorado.

Sabemos que el voto latino decidirá quién será el próximo presidente en noviembre.

Dada la importancia de estas elecciones a todo nivel, hemos lanzado varias iniciativas nuevas para mejorar la participación de los latinos en las elecciones de este año, tales como nuestra alianza con Democracia USA y la campaña nacional Ya Es Hora. Así como los latinos hemos tenido un papel significativo en la selección de candidatos presidenciales para ambos partidos, esperamos elegir gobernadores y legisladores estatales, del senado y de la cámara de representantes que demuestren valentía y liderazgo al eliminar el odio del debate.

Los votantes hispanos hemos expresado firme y claramente que no seremos demonizados, que no seremos chivo expiatorio ni seremos ignorados. Pero no podemos ni debemos hacerlo solos.

Encuesta tras encuesta indica que los estadounidenses prefieren soluciones que requieran que las personas indocumentadas salgan del anonimato, paguen una multa por entrar a este país sin documentación, que aprenden el inglés y paguen sus impuestos para poder llegar a ser ciudadanos. Sin embargo, estas voces estadounidenses han sido opacadas por una dominante y pequeña red local que ha sido extremadamente ruidosa y persistente.

En resumidas cuentas, hay un abusador entre nosotros. Y todos tenemos que hacerle frente si vamos a vivir según los ideales y las aspiraciones de este país.

Hace dos años, la comunidad latina llevó a cabo una de las más mayores manifestaciones pacíficas en la historia estadounidense. Esto demostraró que no estamos solos. Nos dio la confianza que hoy tenemos para hacerle frente a las voces del odio. Nos dio esperanza.

Pero esta vez, hay una sola manifestación que realmente le dará poder a nuestra comunidad. Hay una sola manifestación que dará a conocer nuestra influencia. Hay una sola manifestación que hablará más fuerte y opacará a las voces del odio que se movilizan en nuestra contra. Nuestra próxima manifestación será nuestra marcha a las urnas de votación este noviembre.

Les pido a todos los estadounidenses que se unan a esta manifestación este año para opacar a las voces del odio, rechazar las políticas divisivas y apoyar aquellos que realmente quieren hallar una solución verdadera a este problema tan complejo.

Gracias.

Janet Murguía, National Press Club 1

Janet Murguía, National Press Club 2

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